Mientras escribo estas líneas tengo abierta en otra pestaña del navegador el streaming del lanzamiento del rover Curiosity, comentado por Daniel Marín y Javier Peláez. Y no puedo dejar de pensar que estamos enviando Curiosity a Marte. Un planeta que está a millones de kilómetros.

En menos de 250 años hemos pasado de poder volar con el globo aerostático inventado por los hermanos Montgolfier a mandar una pieza de tecnología punta a Marte.

En apenas 250 años, un 0.2% del tiempo que llevan los Homo Sapiens Sapiens andando por la Tierra, hemos pasado de sólo poder soñar con volar a considerarlo algo normal.

Estoy seguro de que el lanzamiento de Curiosity saldrá en los medios tradicionales (especialmente en televisión) como una noticia marginal, y la gente no se sorprenderá mucho. ¿Qué nos ha pasado? Como diría Neil deGrasse Tyson: hemos dejado de soñar.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=tKdaRcptVz8]