De rojo

Sandman: The Wake
Sandman: The Wake

Me encanta mi nuevo trabajo. Es como si de repente hubiera encontrado mi lugar en el universo. Y en cierto modo, eso es exactamente lo que ha pasado.

Nunca olvidaré el día que tomé la decisión. Aunque echando la vista atrás, la decisión estaba tomada desde hacía mucho tiempo. En concreto desde el día que compré los zapatos de tacón rojos con el abrigo a juego. Lo dejé todo escondido, para que no se descubriese la sorpresa antes de tiempo. Llevaba demasiado tiempo preparando el regalo como para que se destapara todo en el último minuto.

Al fin llegó el momento adecuado. El día anterior había sido horrible, uno de los peores. De forma que, cuando desperté esa mañana, supe que había llegado la hora. Hoy era el día en que todo terminaba: las palizas, las humillaciones, los muros de silencio, los gritos que nadie parece escuchar…

En cuanto mi marido salió por la puerta de casa, me dirigí a la bañera, abrí el grifo y dejé que el agua fluyera tranquilamente, acariciando mi piel a la temperatura perfecta. Si iba a comenzar una nueva etapa, ¿qué mejor forma que hacerlo que con un baño?

Al terminar, salí de la bañera y me envolví con el albornoz. Me puse el vestido, me calcé mis nuevos zapatos favoritos y me puse el abrigo mientras sonreía para mi misma frente al espejo. Tras tomar las pastillas, dejé la carta sobre la mesilla de noche y esperé a la oscuridad. Hoy acababa todo. Hoy empezaba todo.

No era la primera persona que lo hacía. Ni sería la última. Cuando era pequeña mi abuela solía contarme la historia del espíritu de la hermana de su madre, que había perseguido durante años a su antiguo marido para hacerle pagar por nueve años de infierno disfrazado de matrimonio. Así que el mérito de la idea no era mío. Sólo continuaba una tradición familiar.

Esta historia corta se basa en una creencia china de que si alguien muere o es enterrado con ropa roja, vuelve en forma de fantasma.

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