La alfalfa y la mierda

Había una vez una granja autosostenida, mantenida a base de alfalfa y mierda. Al frente de todo estaba la oveja mayor; algunos dicen que con el paso del tiempo y la ayuda de la evolución natural de Maquiavelo, la oveja cambiaba de especie para convertirse de forma inevitable en un cabrón, a veces un chivo con su barbita e incluso gafas. La granja funcionaba bien: el cabrón al frente tenía un bebedero y un botón, al que si le daba con la pata salía pienso. De vez en cuando le llovía un sobre de alfalfa.

No tenía que hacer otra cosa más que beber y darle al botón. Y luego cagaba. La mierda resbalaba por el suelo, un poco en pendiente, para pasar por los establos del resto de ovejas felices, que también tenían su abrevadero y un botón parecido al del jefe. A algunas incluso les llovía alfalfa de vez en cuando. La mayoría de esas ovejas llegaban limpias a la granja, pero poco a poco el inevitable flujo de mierda les acababa manchando. Pero les daba igual, eran felices con su agua y su botón, mientras soñaban con la lluvia de alfalfa.

Si seguías el rastro de la mierda, siempre acababa cayendo sobre Manuel, que estaba al final de la granja. Manuel es un tipo que trabaja 10 horas diarias, con su escoba y su manguera, limpiando la enorme cantidad de mierda que generan las ovejas. Parte de la mierda que Manuel barre va a parar a una compostería cuyos dueños son amigos de la oveja convertida en cabra y que usan esa parte de mierda para hacer un abono con el que hacen crecer alfalfa. La mierda sobrante la barre Manuel y va a parar debajo de una alfombra.

De vez en cuando la alfombra revienta, regando de mierda a las ovejas. Es entonces cuando el cabrón mayor sale a escena y las ovejas balan embelesadas.

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Ovejas balando. Fin de la cita.

Es entonces cuando Manuel se pregunta qué cojones hace tragándose la mierda de las ovejas, cobrando 700 € al mes y sin ver un duro de alfalfa. Fantasea con meterle el palo de escoba por el culo a una de las ovejas, enchufarle la manguera al cabrón mayor y dejar que reviente. Y se marcha con un portazo. Pero a las ovejas les da igual: ellas tienen su agua, su botón, alguien que les limpia la mierda… y de vez en cuando les llueve alfalfa.

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